Opinión del Director General de WILO GROUP, Oliver Hermes
Al fin se logró. Después de más de 25 años desde el inicio de las negociaciones, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmó en Paraguay el acuerdo de libre comercio entre la UE y los países del Mercosur. Nace así una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo: los países participantes suman en total unos 700 millones de habitantes y representan una quinta parte de la economía mundial.
La importancia de este acuerdo es difícil de subestimar. La firma del acuerdo es una señal clara y muy positiva de multilateralismo en tiempos marcados por el proteccionismo. El gobierno federal alemán hace bien en apoyar el proyecto con todas sus fuerzas. Las ventajas para los socios en ambos lados del Atlántico son evidentes, tanto desde el punto de vista económico como desde la sustentabilidad y la política.
Ventajas: Una victoria desde todos los puntos de vista
- Economía
El hecho de que el acuerdo con el Mercosur facilite el comercio queda plasmado en su propio nombre: "Acuerdo de libre comercio". Las empresas podrán ahorrar hasta 4000 millones de euros anuales en aranceles, según previsiones de la Federación de la Industria Alemana. El acuerdo también mejora las condiciones de inversión y el acceso a materias primas críticas como el litio y el cobre, y abre nuevos mercados. En resumen: un impulso para la economía. - Sustentabilidad
Las normas medioambientales y sociales europeas podrían convertirse, gracias al acuerdo con el Mercosur, en un producto de exportación interesante del que se beneficiarían los ciudadanos de Sudamérica, siempre y cuando su implementación se negocie en el marco del diálogo político conjunto. Hay que ejercer cautela: el acuerdo solo tendrá sentido para los ciudadanos de los países del Mercosur si evitan también importar la excesiva burocracia de la UE en materia de sustentabilidad. - Política
La reputación de Europa como actor principal en la escena mundial lleva años desvaneciéndose. El acuerdo con el Mercosur demuestra que: la UE puede crear vínculos geoestratégicos duraderos en un mundo en el que Estados Unidos, Rusia y China compiten por zonas de influencia política. Sería deseable que se pusieran en marcha otras iniciativas que amplíen los lazos entre Europa y los países emergentes del Sur Global, como India, Indonesia o los Emiratos Árabes Unidos.
Estructuralmente: la UE no debe repetir sus errores
El acuerdo de libre comercio con los países del Mercosur está firmado. Entonces, ¿todo listo? No del todo. El éxito de esta nueva cooperación dependerá de si Europa ha aprendido de sus errores del pasado. La iniciativa "Global Gateway" de la UE, presentada hace cinco años, tenía como objetivo reforzar los vínculos entre los países de la Unión Europea y los países emergentes y en desarrollo, pero se quedó en palabras vacías.
Las razones del estrepitoso fracaso: la estrategia de conectividad de la UE llegó demasiado tarde en comparación con las iniciativas de Estados Unidos y China, contaba con una dotación económica insuficiente y era demasiado burocrática. Pero hubo otro factor que hizo fracasar la iniciativa incluso antes de que comenzara: la "Global Gateway" no se elaboró en igualdad de condiciones con los posibles países socios. No se pueden tender puentes dando lecciones a los demás.
Para que un acuerdo se convierta en una verdadera cooperación, todas las partes deben beneficiarse, tanto en Europa como en Sudamérica. Cualquier otro enfoque conducirá al fin prematuro de la nueva relación. Entonces: Los países del Mercosur, al igual que el Sur Global en su conjunto, nunca han tenido tan buenas oportunidades como ahora para influir en la geopolítica y la economía en su propio interés. Podemos estar seguros de que las aprovecharán.
Oliver Hermes es presidente y Global CEO del Wilo Group, presidente de la junta directiva de la Wilo-Foundation, cónsul honorario de la República de Kazajstán en Renania del Norte-Westfalia, vicepresidente de la Asociación de Oriente Próximo y Oriente Medio (NUMOV), miembro de la junta directiva de la Fundación Empresas Familiares, miembro de la junta directiva de la Asociación Alemana de Empresas en África y miembro de la junta directiva de la Iniciativa Empresarial Alemana para África Subsahariana (SAFRI). Es autor y ha publicado artículos en medios independientes.